Nicaragua es un país con alta vulnerabilidad a los desastres naturales, principalmente terremotos, erupciones volcánicas, huracanes e inundaciones. Según el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (INETER), septiembre es el mes con mayores probabilidades (30%) de ser víctima de huracanes, seguido por octubre con un 25% y junio con un 12.5%. La vertiente del Mar Caribe o Región Atlántica, ha sido calificada como la más susceptible a inundaciones, debido a que está cruzada por ríos caudalosos que drenan sus aguas en el océano, además del flujo de humedad característico de la zona. En el Pacífico los ríos son cortos y de menor caudal, pero cuando ocurren inundaciones, sus efectos son mayores debido a la densidad poblacional e infraestructura económica.
La mayoría de los epicentros sísmicos se ubican en la costa del Pacífico, donde chocan las placas tectónicas Coco y Caribe. La ciudad de Managua se encuentra en el eje de cadena volcánica y de epicentros. Luego está otra cadena que inicia con el volcán Cosigüina (noroeste) hasta la Isla de Ometepe, ubicada en el Lago Cocibolca, donde se erigen los volcanes Concepción y Maderas. La tercera zona de sismos se ubica en la cadena montañosa.
Según INETER, el país es vulnerable a sequías meteorológicas, ondas de calor, tormentas eléctricas, deslaves de laderas montañosas y maremotos. Éstos no se consideraban un riego en América Central, hasta que uno asoló las costas nicaragüenses en 1992.
Muchos países se muestran cada vez más vulnerables a los conflictos violentos o los desastres naturales que pueden borrar decenios de desarrollo e intensificar la pobreza y la desigualdad. Por conducto de su red mundial, el PNUD comparte enfoques innovadores para la prevención de la crisis, la alerta temprana y la resolución del conflicto. El PNUD asesora a los gobiernos para mejorar su capacidad en la prevención de desastres naturales y para responder a éstos. En situaciones de desastres, emergencias o conflictos, las Naciones Unidas coordina la asistencia internacional técnica y humanitaria, y proporciona continuidad entre la primera etapa de socorro y la atención integral de las poblaciones afectadas. Apoya también la etapa posterior de reconstrucción, restitución de la vida social y desarrollo económico a largo plazo.
En situaciones de conflicto, ayuda en el restablecimiento de la paz, la reconciliación de la población, el auxilio a poblaciones desplazadas, la reinserción social de ex -soldados o ex – combatientes y la protección de los derechos humanos. Dentro de este amplio marco de apoyo, el PNUD se encarga de apoyar a los países en la administración y gestión de los recursos destinados a la prevención, mitigación y reducción de los efectos causados por los eventos de desastre, tanto en el contexto global del país como directamente en las zonas principalmente impactadas. El énfasis en una estrategia de prevención y reducción de la vulnerabilidad social y económica ante riesgos naturales permitirá en el mediano plazo, no sólo ahorros cuantiosos, sino que reducirá la pérdida de miles de vidas.
En ese sentido, el PNUD promueve y apoya la creación de una cultura global de prevención a través de acciones que faciliten el compromiso de todos los actores responsables y de la población en general. Esto permitiría desarrollar políticas efectivas dirigidas a la reducción de los desastres y la creación de mecanismos de coordinación segura, efectiva y eficaz de todos los actores. El propósito común: salvar vidas y reducir las pérdidas de propiedades a través de una amplia aplicación preventiva del conocimiento científico y técnico. No en vano se dice que: un centavo invertido en prevención, equivale a diez dólares de perdidos en un desastre.
2009-03-02, hasta 2010-08-02
Apoyo para la Rehabilitación y Reconstrucción en Áreas Afectadas por el Huracán Félix en la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN)
2008-05-19
Crónica de un terremoto simulado en Managua2008-04-25
Foro Humanitario en el Caribe Sur